ESFUERZOS BALDÍOS
Todo trabajo o esfuerzo que no se hace con vistas a la vida eterna es baldío, y proporciona muy pocas ventajas y sí muchos inconvenientes. Es cierto que el saber y el dinero aportan muchas oportunidades y dan poder, pero la ciencia que es sabiduría espiritual, sabe darle a todo su exacta dimensión e importancia, y es de infinito más valor.
Naturalmente para el hombre carnal que solo busca llenar la andorga, llenarse de placer, y salirse con la suya, esta afirmación le parecerá una nadería. Pero la ciencia y la experiencia de siglos dice de otra forma: Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; pero la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores. Eclesiastés 7:12.
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El que acumula tesoros para la vida eterna, es más avisado que el que junta casa a casa, y moneda sobre moneda, para al fin tener que decir cuando llega la hora (que siempre llega) ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad. Eclesiastés 2:19.
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Mientras disfruta de una posición acomodada, y contempla como el dinero le proporciona casi todo, va extraviándose de la verdad, hasta que llega a comprobar que el dinero no es su servidor sino su amo. Y que está irremisiblemente separado de la verdad y de los bienes venideros y lleno de sobresaltos y miedos.
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Mas el que pone su confianza en Dios y le obedece poniendo al poder y al dinero en su justo termino de servidor y no de amo, ese tendrá vida eterna y también eterna abundancia. Solo el gozo de saber que se está en superioridad moral sobre los que menosprecian la admonición de Dios y sufren sin cesar por el miedo o la ansiedad. Y así amonesta a los fieles el Señor: Fíate de Dios de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
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No seas sabio en tu propia opinión; teme a Yahvé, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. Honra a Yahvé con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto. No menosprecies, hijo mío, el castigo de Dios, ni te fatigues de su corrección. (Proverbios 3: 5 al 11)
Rafael



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